Esta vez revolví la cartera y como salió la roja (la birome), me dije: "La roja no", y luego inmediatamente pensé "¿Por qué la roja no?" y rápido se sucedieron todo tipo de asociaciones nuevamente simbólicas, que el rojo sangre y el rojo pasión, que el rojo dolor, que el rojo primario sumado al amarillo da mi color y, posteriormente llegó After hours, el film de Scorsese para el día/noche de hoy, mi estimado lector ignoto.
Las luces de sodio brillan como nunca en estas avenidas, las están cambiando lentamente por luces de led.
Subieron dos, recién, que piden monedas o tarjetas para viajar. Permanezco con la cabeza gacha sobre el papel, con los auriculares puestos simulando no oírlos. Escucho. "¿Me da una monedita?, es que tengo familia", la voz se tamabalea. Están borrachos o drogados y no paran de increpar a un pasajero, siento que van a cometer algo indebido: viajar gratis. El chofer sigue diciéndoles que paguen.
Uno se sienta, arrastra la voz, me da escozor, quisiera darles una moneda para que callen, pero nunca sacaría la billetera frente a ellos.
Ahora se han sentado por separado, sus voces callaron. Son jóvenes, no deben tener más de veinticinco años. Pienso en mi doble jornada de trabajo en este momento, en las horas toleradas para conseguir mis monedas y me lleno de bronca, después de todo voy luego de horas a intentar olvidarme del mundo cruel por dos horas. Mi droga dura poco, pero es la que me puedo pagar, ya le he rogado al sistema unas cuántas decenas de veces que me diera con trabajo mis monedas para el viaje.
Se han relajado. Se oyen sus risotadas, arrastran las palabras una y otra vez, su desaliño es casi como el mío, no me quité la tierra de las botas rojas, no alcancé a peinarme luego de sta mañana. Ya es de noche, se han bajado y en breve lo haré también.
Veremos después de estas horas qué más te llegue a contar.
[Después del film]
After hours. Mezcla de risa y ahogo. Vuelvo a mi Soho, pero esta vez en remis.
Martin Scorsese, Después de hora (After hours), 1985

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