El Ciclo de Cine Forum que hoy comenzó tiene un prefacio para mí. Podría haberlo escrito exactamente ocho días atrás, cuando fui a ver El retrato de Jennie por primera vez sola al Madre Cabrini. Ese cine suspendido en el tiempo me motivó a la belleza en una búsqueda sobre su otra cara, lo grotesco, que ya venía haciendo desde los inicios de este año.
Esa frase de Jennie “de ningún lado vengo y hacia ningún lado voy” detonó en mí la curiosidad por este arte, el séptimo le dicen, paradigmáticamente el número siete es mi número de la suerte y, qué fantástico que este nuevo mundo, el del cine, se abra de ahora en más en mi vida.
El hombre elefante me dejó otra señal, debo hablar, aprender a decir mi palabra, debo dejar de sentirme monstruo tal cual me sentí durante tantos años y, comunicarme.
Siento la misma felicidad que sentí al salir de la sala de cine más de una semana atrás. Asoma el placer de la libertad. Soy libre, debo poder gritarlo.
David Lynch, The elephant man (El hombre elefante), 1980

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