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"Nada muere, todo cambia -dirá Jennie-. Hoy es el pasado de otro tiempo". Quizás al leer más abajo pienses que sólo lloro, mi estimado lector ignoto, pero cuando me conozcas verás que también puedo sonreir.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie

04/09/08
Comprendo que hay tres modos de abordaje del cine: como historia, como modo de representación de la historia y como cuento, narración.
Aquí aparece el doble exilio del narrador, el exilio interno y el externo. Los protagonistas son hijos de intelectuales. Los libros muerden. Efectivamente, dejan huellas, dejan marcas.
Éstos son personajes que pudieron escapar, es la capacidad liberadora del arte. En la joven costurera se produce una reeducación para arriesgarse a conquistar el mundo. A partir de la lectura de Balzac cambia no sólo su forma de vestir sino la forma de relacionarse con los otros. El arte permite que no sea definitiva la contradicción entre la ciudad y el campo. Es el arte permitiendo que estos mundos que son diferentes puedan comunicarse.
Los personajes, sin embargo, no están hablando desde el resentimiento, no hay ajustes de cuenta, sino aprendizaje. ¿Por qué la elección de Mozart el otro artista puesto en foco en el film a través de su música? Intertextualidad, conjunción entre distintas artes.
“La belleza de una mujer no tiene precio”- dijo uno de los protagonistas al ver ascender a la joven costurera china por ese sinuoso sendero… y de otras tantas frases del film como aquella “un corazón sincero puede hacer brotar flores de las piedras” quiero comenzar a escribir hoy.
Y, más allá de la versión fílmica o que de la protagonista en su vida real se tengan datos de haberse ido a Hong Kong o no, tomo y resalto esa frase final como disparadora: “La belleza de una mujer no tiene precio”. ¿Qué podría yo comprender como belleza de una mujer sino el descubrimiento del mundo gracias al arte? No puedo evitar pensar en Eva y su Adán ocultos tras los arbustos, tapándose ante el descubrimiento de su propia desnudez.
La costurera cambió notablemente, algunos podrán pensar en términos de valoraciones y asignarle un para bien o un para mal. Aunque, yo destaco el cambio por el cambio mismo y es en él donde logro la auto identificación. Pero no puedo escribir otra vez…

Dai Sijie, Balzac y la joven costurera china, 2002

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