He aquí una historia de amor verdadero. El amor es así, duele.
Se trata de una historia de amor salida de los cánones clásicos pero no por ello menos verdadera.“El arte es ilusión, si entra en el terreno de la realidad estamos perdidos” afirma Baudrillard, y este film desconcierta.
Una mujer distante, digna de adoración como le expresara el protagonista, su enamorado, la adoración a un objeto de culto peligrosamente seductor en sus lados oscuros. Dos enamorados que nada tienen en común con una Love Story, ya que el juego de las oposiciones es tan fuerte que se hace por momentos demasiado real.
Recuerdo aquella frase: “El ser humano es imprevisible, somos imprevisibles porque estamos hechos de libertad” y, aquí el amor que había comenzado en un espacio y lugar cálidos pero, aún sin la suficiente firmeza como para hacerse cercano, lo hizo al fin en un ámbito sumamente frío y hostil, hasta en medio de una nevada, aunque más ardiente que nunca.
“Te amo”, le dirá Marion a Louis Mahé. “Te creo”, serán las palabras finales de su incondicional enamorado.“¿Sabes qué sale de tu boca cuando eres mala?. Sapos. Sí, sí. Sapos… Y cuando eres buena, collares de perlas”.
Los sapos que salen de la boca de Marion cuando es mala me recordó a mi lado escuerzo. Esa protección que de nada me resguardaba en el pasado.
Me pregunto por qué Truffaut opuso un ser viviente para lo malo a un objeto inanimado para lo bueno. Noto, ahora que lo pienso, que la perla como formación calcárea realizada por el animal para defenderse de un elemento hostil no es- después de todo- una metáfora inapropiada de la risa como atributo de la bondad en este personaje por momentos sumamente cruel, como es Marion.
Por otra parte, distinguí ciertos motivos que se repiten en los tres films que ya vi de este director. La velocidad de los transportes: trenes bala, aviones, transatlánticos hacen su aparición en momentos clave y, siempre son destacados, no pasan inadvertidos.
Asocio este motivo con La revolución de los transportes de Paul Virilio. La velocidad con que el hombre se transporta puede provocar accidentes de magnitudes directamente proporcionales y, en este film, como en los anteriores de Truffaut no dejan de ocurrir accidentes que hasta podrían dar cuenta de la Teoría del caos, nada de lo esperable puede ocurrir… No logro terminar de escribi…
Francois Truffaut, La Sirène du Mississipi (La sirena del Mississipi), 1969

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