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"Nada muere, todo cambia -dirá Jennie-. Hoy es el pasado de otro tiempo". Quizás al leer más abajo pienses que sólo lloro, mi estimado lector ignoto, pero cuando me conozcas verás que también puedo sonreir.

viernes, 19 de junio de 2009

Pintura y placer

18/06/09[En tiempo previo al film]
El amor es el diablo.
El amor es el diablo a quien un enamorado le ha vendido su alma…
Releo una vez más las páginas de Francis Bacon. Lógica de la sensación, de Gilles Deleuze… Cap. I: El redondel. La pista “… El cuadro trae consigo una pista que consiste en aislar la figura…”. Esa pista actúa como contorno entre lo liso de un fondo y lo estriado de su figura, pero en las relaciones de la antigua pintura con la figuración, la pintura debía arrancar a lo figurativo su Figura mediante un sentir religioso. Hoy, ya no existe ese sentimiento religioso como sostén de la Figura y, con la fotografía (¿Siempre ella tan culpable de todos los males desde que apareció?) a la pintura le es mucho más difícil romper con la figuración.
El cuerpo es la materia figural. Pero Bacon no pinta la cáscara de los cuerpos, pinta sus hollejos, pinta su jugo, “no pinta rostros, pinta cabezas”, según Deleuze. Es la carne, la osamenta, la pulpa adherida en la zona de costa entre el mar humano y la arena animal.
Hay dos modos de trascender lo figurativo: La abstracción o La figura. “La figura es la forma sensible relacionada con la sensación, actúa inmediatamente sobre el sistema nervioso, que es la carne… Lo pintado es la sensación, es opuesta a la forma referida a un objeto a representar”.
En Bacon se ve que el mecanismo de deformación- con los procedimientos de “limpia” y “cepillado” propuestos por Deleuze- proviene de la sensación misma. Por eso la sensación es maestra de deformaciones.
Cualquier Figura ya es sensación acumulada, coagulada.
“A la violencia de la representación (lo sensacional, el cliché) se opone la violencia de la sensación… Presencia es la primera palabra que llega ante un cuadro de Bacon… Las Figuras de Bacon son respuestas a la pregunta por cómo hacer visibles fuerzas invisibles”.
Deleuze propone al aislamiento, la deformación y la disipación como procedimientos utilizados por Bacon para trascender lo figurativo: “Es un error creer que un pintor está ante una superficie blanca, lo que tiene en su cabeza antes se presenta en el lienzo. Pinta sobre imágenes que están ya ahí”, tanto como yo escribo sobre palabras que ya están comprendidas en este blanco papel.
Son datos, como afirma Deleuze. Por ello todos los sitios considerados antes de pintar/escribir son ya probables. Las hay iguales y desiguales y, cuando se dan las probabilidades en el último polo empieza el acto pictórico/escritural.
Continúo leyendo las dos páginas fantásticas en las cuales el filósofo toma la teoría lingüística matemática de Pius Servien (Azar y probabilidad- Hasard et probabilité) para referirse al gesto del pintor, quien se vale del azar- elección, ni científica, ni estética- como manipulación para romper con lo figurativo y dar lugar a lo figural.

[En el umbral]
Nuevamente un grupo minoritario ha tomado la Facultad. ¿Esta vez por qué? ¿Habrá cine hoy? Parece una pregunta banal frente al problema que está instalado aquí. Mmm, ese hombre que veo se negó a dirigirme la tesina, aún no lo conocía, me hizo un favor, que no me vea. Subo corriendo las escaleras…

[Luego del film]
Hacer una descripción de mis impresiones acerca de este film, con este nivel de iluminación es más que difícil, mi estimado lector ignoto, he cambiado de asiento en busca de más luz, pero en éste en que estoy ahora, más cómodo, no se ven los trazos. A esta velocidad con que me transporto creo que tampoco haré tiempo para hablarte de todo cuanto quisiera.
Tomo un pensamiento dicho en voz alta por alguien que bajaba la larga escalera del primer piso a la planta baja de la facultad junto conmigo y otra persona: “Es que es una obra muy sexual”, su interlocutora continuó “A mí no me gusta porque es muy dura”.
Estimado lector, ¿Sabías que no me gustaban las obras de Bacon hasta que llegué a ellas gracias a Deleuze? Allí pude ver y apreciar ese lado oscuro del arte, de la pintura en este caso, del que ya te había hablado semanas atrás. Un lado oscuro no por ello menos bello y me pregunto: ¿Es que acaso hay una pintura- en su constricción exclusiva al pigmento distribuido con cualquier herramienta manual- que no sea sexual?
No comprendía el sentido del placer escatológico (aunque ya lo sentía) del acto pictórico, hasta que una antigua amiga virtual, psicóloga según afirmaba, me ampliara los mecanismos de implicación psicológica que genera el placer extremo de manipular la pintura en unos y en otros no. Un pintor de La figura nunca es inocente a ellos, lo sabe, lo siente, aunque sólo sea intuitivamente, por la propia experiencia.
Bacon era el diablo, Dyer el enamorado que le vendió su alma, mi estimado lector ignoto. El redondel de Deleuze y Maybury, la pista.
Después de ver esta maravilla pienso: El pintor/escritor es el diablo, su espectador/lector es quien le vende su alma y está la ficción mediando entre ambos. La ficción del arte viene a ser el redondel, la pista que aísla, a la vez que comunica el fondo liso del espectador/lector con la Figura estriada del pintor/escritor.
Mi universo logo-excéntrico, estimado lector ignoto, es el caudal de sentimientos/ideas que están previas en mi cáscara/cuerpo y que me permiten que este bolígrafo de tinta azul con punta retráctil y cubierta verde realice los trazos más azarosos para tu placer y el mío.
Y el tiempo, y la luz, fueron suficientes.


John Maybury, El amor es el diablo (Love is the devil, study for a potrait of Francis Bacon), 1998